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Hace 4 años, después de la pandemia, encontré un broche colgante de móviles de celuloide en tonos carey. Instantáneamente me enamoré de la cascada de piezas trabajadas como el encaje, con este material previo al plástico, tan típico de la primera mitad del siglo XX.
El broche es un tesoro, nunca antes había encontrado algo igual, y por lo que pude investigar, hay uno muy similar en un sitio de venta internacional, atribuido a Miriam Haskell en la era de Frank Hess, años 30s-40s (les dejo la refe)
Siempre pensé que en algún momento lo iba a utilizar para que fuera la pieza statement de un collar, y por eso le pedí a un joyero y restaurador amigo que le hiciera dos perforaciones en la barreta para luego ponerle argollitas para sostener el collar desde ahí.
Esta semana, después de tantos años, finalmente encontré el tono ideal de perlas para crear el collar con esta pieza que estuvo dormida en una cajita, esperando el momento perfecto.
No quise quitarle el broche original al prendedor para que, si alguien quiere lucirlo de las dos formas, sólo tiene que pedirme que le agregue dos cierrecitos frontales al collar.
El collar de perlitas color cobre mide 54 cm y está enhebrado a mano en alambre. El broche / colgante mide 12 cm de longitud x 8,5 cm de ancho
$155.000,00
$125.000,00
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Hace 4 años, después de la pandemia, encontré un broche colgante de móviles de celuloide en tonos carey. Instantáneamente me enamoré de la cascada de piezas trabajadas como el encaje, con este material previo al plástico, tan típico de la primera mitad del siglo XX.
El broche es un tesoro, nunca antes había encontrado algo igual, y por lo que pude investigar, hay uno muy similar en un sitio de venta internacional, atribuido a Miriam Haskell en la era de Frank Hess, años 30s-40s (les dejo la refe)
Siempre pensé que en algún momento lo iba a utilizar para que fuera la pieza statement de un collar, y por eso le pedí a un joyero y restaurador amigo que le hiciera dos perforaciones en la barreta para luego ponerle argollitas para sostener el collar desde ahí.
Esta semana, después de tantos años, finalmente encontré el tono ideal de perlas para crear el collar con esta pieza que estuvo dormida en una cajita, esperando el momento perfecto.
No quise quitarle el broche original al prendedor para que, si alguien quiere lucirlo de las dos formas, sólo tiene que pedirme que le agregue dos cierrecitos frontales al collar.
El collar de perlitas color cobre mide 54 cm y está enhebrado a mano en alambre. El broche / colgante mide 12 cm de longitud x 8,5 cm de ancho